De los libros de caballerías a las nuevas tecnologías [Hoppes nº 9]

(Artículo de César Ponce para el webzine especializado en delincuencia Hoppes nº 9.)

La irrupción de las nuevas tecnologías ofrece mayores posibilidades a los delincuentes más jóvenes. Novedosos delitos comienzan a ser investigados y tratados dentro de una labor de concienciación desconocida

Sebastián de Covarrubias definió a los libros de caballerías (1611) como “ficciones gustosas y artificiosas de mucho entretenimiento y poco provecho”, mostrando el sentir ambivalente que se tenía del género. Unos siglos más tarde, Juan Antonio Ruiz San Román (profesor de Sociología en la Universidad Complutense además de especialista en opinión pública y cultura de masas) realiza un osado paralelismo para opinar sobre la realidad de las nuevas tecnologías: “Me preocupa su carácter adictivo. Cervantes ya escribió el Quijote mofándose de la adicción a los libros de caballerías”. Alonso Quijano en su juventud leía hazañas de caballeros andantes. Los jóvenes de hoy en día navegan por Internet, mandan fotos por el móvil o juegan a la videoconsola. No por estos hábitos van a acabar perdiendo el juicio como el caballero de la Mancha, pero los riesgos existen y precisan de proyectos de prevención modernizados.

“Las nuevas tecnologías facilitan la vida de los jóvenes pero también el delito se sirve de ellas”. Así lo afirma Carmen Defez Cerezo en su estudio, donde avisa de las “graves repercusiones del uso incorrecto de algunos dispositivos para el desarrollo psicológico y educativo de los menores”. El consumismo o la diversión van desplazando al esfuerzo. En el Protocolo contra la violencia juvenil elaborado por varias instituciones valencianas se llega a una conclusión similar que relaciona la delincuencia con las limitaciones del lenguaje: “Al no poder expresarse, llegan antes a las manos”. Ofelia Tejerina, abogada especializada en el estudio legal del uso de las Nuevas Tecnologías, confirma que la revolución tecnológica repercute en los datos de delincuencia juvenil: “Muchos jóvenes cometen delitos en Internet sin saberlo. El puro desconocimiento está haciendo que haya pequeños delincuentes que ni siquiera saben que lo son”.

Las nuevas tecnologías suponen un riesgo para los jóvenes

Los datos evidencian la existencia de una parte nociva en las nuevas tecnologías, especialmente para los más inexpertos. Rosario del Rey, psicóloga especialista en convivencia y prevención de la violencia, localiza el problema en la falta de experiencia tecnológica: “Los jóvenes tienen comportamientos en Internet muy alegres, sin pensar las consecuencias”. En la misma línea se manifiesta Ofelia Tejerina: “Los adolescentes primerizos tienen una curiosidad natural que no les permite distinguir riesgos en determinados casos”. Ruiz San Román prefiere no centrarse en lo negativo y relativizar el problema: “Las nuevas tecnologías son como la calle o los alimentos. Tienen aspectos positivos y negativos sobre los que conviene formar a los menores”.

¿Conectados o atrapados?

Las nuevas tecnologías traen consigo delitos de nueva cuña. Internet tiene mucho que ver en ello, pues “todo deja rastro”, confirma Ofelia Tejerina, también colaboradora del portal Elegales sobre conductas delictivas en Internet.  “Le acosaron hasta provocar su muerte (e incluso después)”; “Se rieron del rarito hasta provocar su suicidio”; “Crearon un Web para reírse de los retrasados de clase”: son tres titulares de prensa recientes con menores implicados en casos de Ciberbullyng, uno de los hostigamientos más habituales relacionados con la tecnología. Tejerina lo considera un fenómeno preocupante, puesto que “un chico aparentemente tranquilo tras la pantalla del ordenador puede ser un potencial acosador”. Ruiz San Román y Rosario del Rey son menos alarmistas. La psicóloga no atisba una gran incidencia y advierte que no se debe comparar con los procesos de victimización que se prolongan en el tiempo y crean perjuicios psicológicos. El sociólogo cree que se ha avanzado en sensibilidad social, aunque es necesario incidir en la formación de los docentes para crear un clima de mayor respeto a las normas.

Más extendido es el uso de las redes sociales, repletas de posibilidades pero con grandes peligros al acecho. En este sentido se ideó el eslogan del festival chupete ¿conectados o atrapados?, donde se abordó el tema. Alumnas en prácticas publicaron datos sanitarios de un paciente en Tuenti para ridiculizarle; una niña de 10 años creó un exitoso grupo en Facebook para humillar a una compañera de clase; un menor de 13 años se hizo pasar por otra persona en Facebook para enamorar a un joven de 20 años y estafarlo después simulando su propio secuestro. Estos y otros casos reales, cada vez más extendidos, resultan preocupantes para Ofelia Tejerina: “Se suben imágenes de forma natural. Hasta que los jóvenes no entiendan que intimidad es igual a seguridad, el peligro será latente”. Ruiz San Román también aboga por la precaución recordando un lema que le llamó la atención: “Piensa antes de colgarlo”. En su opinión “el mayor riesgo es creer que no existe riesgo. Sería ingenuo pensar que las piscinas o el mar no tienen riesgos”. Una visión más mesurada aporta Rosario del Rey: “Suponen un riesgo pero no se debe informar de ellas como si se tratase de un demonio. Hay que concienciar a los menores de que son ellos offline pero también online”.

Hay otras amenazas menores que también hay que tener en cuenta, especialmente el uso del teléfono móvil. En 2006 la Guardia Civil detuvo a tres jóvenes de Madrid (entre 15 y 19 años) por provocar y grabar un incendio; el mismo año se detuvo en Almoradí (Alicante) a cuatro menores (entre 15 y 17 años) por agredir a un compañero y colgar el vídeo en Internet; en 2007 tres adolescentes se filmaron mientras cometían actos vandálicos en una compañía ferroviaria de Gijón. “Esperar, esperar, esperar”, aconseja Ruiz San Román con el fin de combatir la presión que reciben los adultos para dar un móvil a los niños desde pequeños. El sexting (envío de fotos de contenido sexual), Grooming (engatusamiento a menores), mal uso de cámaras Web o videojuegos adictivos y violentos son otras ramificaciones de la ciberdelincuencia juvenil que se deben considerar.

Concienciación, actuación y legalidad

El nuevo panorama digital precisa de medidas de prevención actualizadas a los tiempos. En 2004 se creó Pantallas Amigas con el fin de promocionar el uso seguro y saludable de las nuevas tecnologías y el fomento de una ciudadanía digital responsable en infancia y adolescencia. Con una motivación similar nació en 2002 la asociación Protégeles, que saltó a la fama por descubrir un portal donde unas menores colgaban fotografías de autolesiones, con cortes en brazos o quemaduras por cigarrillos, como reflejo de la incomprensión social y familiar que sufrían ante su problema de anorexia y bulimia.  Cada año la asociación organiza un evento conmemorativo por motivo del día Internacional de la Internet segura, que este año se celebra el 12 de Febrero. Son medidas de concienciación necesarias, como certifica Rosario del Rey: “Se debe implicar a profesionales de distintos ámbitos (derecho, tecnología, educación, psicología), como se ha hecho en el País Vasco. Hay que dogmatizar ciertas medidas de convivencia”.

El 12 de Febrero se celebra el Día de la Internet segura

Las labores de concienciación precisan de medidas de actuación que las hagan efectivas. La policía judicial cuenta con brigadas de Investigación tecnológica. La Guardia Civil dispone del Telemáticos o Grupo de Delitos (GTD), organismo especializado en delitos relacionados con las nuevas tecnologías. Además hay agentes que en determinadas provincias como Málaga o Palma forman a los jóvenes sobre el uso de Internet y otros dispositivos móviles.

Ruiz San Román también es secretario de la Asociación Kids & Com, que reúne grupos de investigación universitarios en infancia y comunicación con el fin de intercambiar información sobre proyectos y recursos. Una de sus líneas de investigación ha girado en torno a las posibles mejoras de la ley General de la Comunicación audiovisual (2010) en lo relacionado con menores y en contraposición de otras normativas europeas: “Se podría hacer un sistema de calificación de contenidos audiovisuales que informe sobre si un programa de televisión contiene droga, sexo, violencia o terror, como se hace en Holanda o Gran Bretaña. Un sistema que ayude a tomar la decisión de ver o no ver el programa con mis hijos”.

La delincuencia juvenil aumenta cuantitativa y cualitativamente con la aparición de las nuevas tecnologías. Se trata de un fenómeno cada vez menos reciente que se empieza a abordar con diligencia y preocupación desde algunos ámbitos. Posiblemente aún no deba considerarse un problema alarmante, pero sí lo suficientemente preocupante como para volver loco al Don Quijote del siglo XXI.

Despieces y artículos de contextualización

El riesgo de las nuevas tecnologías en cifras / Proyectos y planes de prevención

Audios

Ofelia Tejerina / Rosario del Rey

De los libros de caballerías a las nuevas tecnologías

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No se filtra nada o se filtra demasiado [El País]

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(Reportaje publicado en la edición impresa del diario y en su edición online, dentro de la sección CiberPaís.)

Los programas que restringen el uso de Internet, bajo sospecha de arbitrariedad – Ordenadores públicos están del todo abiertos, otros muy limitados – La ley obliga a proteger al menor, no al adulto

Pocas voces se oponen a que un menor tenga limitado o restringido el acceso a contenidos violentos o pornográficos en la Red. La ley de Internet, la normativa nacional en materia de protección de menores y varias directivas europeoas instan a proteger de la Red a la infancia. Por eso, existen decenas de filtros de control para impedir el acceso a las webs consideradas peligrosas. Programas de cribado que se activan en el hogar por parte de los padres, pero también desde las Administraciones en centros públicos, como bibliotecas o colegios, y que indican que el acceso a ciertas páginas está restringido.

Pero la implantación de estos sistemas informáticos se convierte en instrumento de censura e imposición moral cuando, como en Valencia, se impide el acceso a páginas relacionadas con la homosexualidad. La palabra gay, por ejemplo. En las bibliotecas municipales valencianas, hasta ayer, su filtro impedía el acceso a las páginas en las que aparecía. Su programa de cribado aplicaba un tamiz tan estricto que la consideraba asociada a la pornografía. Una acción intolerable y censora para los colectivos homosexuales, que han acusado al Gobierno valenciano de escudarse en el funcionamiento de una máquina para esconder una carga moral contra la diversidad sexual.

Este periódico comprobó ayer que los criterios más restrictivos conviven con la libertad absoluta en ordenadores de uso público. En la mayoría de ordenadores de bibliotecas no se puede acceder a la pornografía, pero algunos están totalmente abiertos.

En ocasiones el criterio de qué se permite y qué no roza lo arbitrario. ¿Es malo entrar en YouTube? En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, es imposible acceder a este canal desde las bibliotecas públicas. En otras regiones los filtros se limitan a contenidos pornográficos o de juego.

En el caso de los menores quedan pocas dudas. Los mecanismos de protección a la infancia son útiles. Pero ¿y con los adultos? Aunque los expertos sostienen que deberían perfeccionarse y personalizarse para evitar que páginas amigables se vean también capadas. Otro cantar es la limitación que algunas Administraciones imponen a los contenidos que sus trabajadores pueden consultar en Internet. Una decisión que, para algunos, roza peligrosamente la censura, pero que tiene otros elementos claros. Aquí no está en juego la protección de la sensibilidad del empleado hacia ciertos contenidos, sino más bien una cuestión de seguridad de la empresa. También de productividad.

En un panorama en el que la casi totalidad de las empresas españolas tiene acceso a Internet, el control del uso que hace de la Red el trabajador se ha convertido en un reto. Los estudios indican que muchos empleados usan Internet para asuntos ajenos a su trabajo: desde consultar su correo personal a ver vídeos o planificar las vacaciones familiares. “Para evitar esto, las empresas -y en mayor medida las Administraciones públicas- imponen filtros para limitar la entrada a determinadas páginas”, explica el abogado experto en nuevas tecnologías Alonso Hurtado.

Así, en casi el 100% de las empresas públicas es imposible acceder a páginas de descargas o intercambio de archivos, consideradas inseguras, que ocupan mucho ancho de banda y hacen que la navegación vaya más despacio y que, además, plantean problemas de legalidad. En otros muchos centros de trabajo existen también sistemas que impiden la entrada a páginas de vídeos o redes sociales. En algunas se va más allá y los funcionarios tienen vetado el acceso a su correo personal y no pueden leer prensa por Internet.

No hay una regla común por la que se rijan las Administraciones. Cada maestrillo tiene su librillo. “Se funciona a través de recomendaciones de carácter interno”, explica Hurtado. En el caso de los Consistorios de Bilbao, San Sebastián y Vitoria, los ordenadores tienen sistemas que vetan en acceso a determinadas web. Allí, los funcionarios están divididos en varias categorías que les permiten el acceso más o menos restringido. El departamento de comunicación, por ejemplo, puede consultar todo tipo de prensa. Los funcionarios de Hacienda, sin embargo, no pueden leer la de tipo rosa o deportiva. El acceso a la descarga de vídeos, música y pornografía está vetado para todos.

Esos filtros, gestionados por la empresa externa Optenet, se pueden, además, personalizar al gusto de cada Ayuntamiento. Por ejemplo, en el San Sebastián, los funcionarios del Consistorio no pueden entrar en páginas de sorteos y apuestas.

Y como este, hay decenas de casos. Como el que narra un funcionario de prisiones catalán, que asegura que el potente filtro que impide a los reclusos acceder a determinadas páginas y a las redes sociales sí permite, por contra, el acceso a páginas de vídeos como Youtube. Además, se controlan al milímetro las páginas en las que los presos han intentado entrar. Y más allá, estos listados de control reflejan también las búsquedas realizadas por los funcionarios que, teóricamente, tienen acceso libre a la Red.

¿Hasta qué punto puede y debe un empresario o una Administración limitar el acceso de sus empleados a la Red? “No hay ninguna ley que diga qué se permite limitar, ni hasta qué grado”, explica Hurtado. Todos los expertos se mueven con la misma referencia: la sentencia del Tribunal Supremo de 2007 que anuló el despido de un trabajador por ver porno desde un ordenador de la empresa. En ese caso, el juez -que obligó a la compañía a readmitir al empleado porque nunca le avisó de que hacer ese uso del material de trabajo estuviera prohibido y que tampoco le alertó de que podía inspeccionar lo que veía en internet- hablaba del “hábito social generalizado de tolerancia” con ciertos usos personales “moderados” de Internet en la empresa.

“Algo moderado puede ser consultar el correo electrónico, pero no dedicar tres horas a ver vídeos o a leer la prensa deportiva por internet”, considera Miguel Martínez, consultor experto en nuevas tecnologías, que ayuda a empresas a decidir qué contenidos filtrar. Este es, dice, además, un sistema para no tener que reglamentar qué se considera moderado y evitar hacer una regulación de uso interna. Otros ven estos filtros directamente como una censura. El sociólogo Artemio Baigorri, especializado en nuevas tecnologías, considera que aún está por definir si esos sistemas de filtrado se pueden considerar censores. “Es evidente que hay algunas cosas que se deben limitar, como las descargas. Pero, en otros casos, más que el bloqueo lo que debería funcionar es la autorregulación. Tendría que clarificarse todo ello, además, de manera legal”, sostiene Baigorri, que echa en falta una norma específica sobre este asunto.

Martínez ve múltiples razones para instalar estos filtros. “Muchos no se imponen por cuestiones de productividad o para impedir que el trabajador navegue, la mayor parte de las veces se hace por cuestiones de seguridad. Para proteger la red de la empresa”.

Luis Corrons, de la empresa de antivirus Panda Labs también habla de esa aplicación de los cribados. “Cada día se crean 55.000 nuevos códigos maliciosos, en su mayoría realizados por cibercriminales. ¿Se pueden poner puertas al campo? No podemos poner puertas como las de una caja fuerte de un banco, pero podemos poner vallas electrificadas que ahuyenten a la mayoría de indeseables. Aunque debemos tener una cosa clara: no existe la seguridad absoluta”, sigue.

Como tampoco la hay completa de que los niños puedan evitar contenidos que resulten peligrosos. El ejemplo del filtro de Valencia es claro: cribaba la palabra gay pero permitía entrar en manuales de explosivos. Y más aún, en la red de bibliotecas públicas de Barcelona el acceso a Internet no tiene ninguna restricción. Se sea menor o no se pueden ver páginas de contenido sexual. Algo que se repite en otros centros de Galicia o Canarias.

“Lo que hay que poner en práctica es el uso responsable de las nuevas tecnologías, concienciar a los padres de que eduquen a sus hijos en esa responsabilidad, también a los trabajadores para evitar abusos”, dice Martínez. La ONG Protégeles, especializada en menores y nuevas tecnologías recomienda instalar en casa filtros de control parental. Sin embargo, consideran que lo mejor es el control directo de los padres, y que el ordenador esté en un lugar de paso que impida que el menor navegue a solas y sin control.

Sin embargo, pocos hacen uso de estas recomendaciones. Y eso a pesar de que recursos no faltan. Y son gratuitos. Los sistemas operativos del ordenador incluyen controles para decidir si se deja Internet absolutamente abierto, se cierra un poco o bastante. Lo mismo ocurre con los principales buscadores como Google o Yahoo. Todos tienen decálogos de buenas prácticas de navegación y de consejos para actuar con precaución en chats y redes sociales. “La realidad es que la gente lo ignora”, explica Corrons.

Uno de los más completos es el del sistema operativo Windows, pues no filtra sólo la Red sino también los programas que hay en el ordenador y hasta el horario y días de su funcionamiento. Hay otro tipo de filtros, como el SafeSearch de Google, que excluye de los resultados de búsqueda los sitios con contenido sexual explícito.

Jorge Flores es el fundador y director de Pantallas Amigas, una fundación dedicada a enseñar el consumo responsable de las nuevas tecnologías. Lleva seis años en ello y cree que la protección y la prevención son una asignatura pendiente. “Los padres se preocupan, pero no se ocupan. Les gustaría tener una varita mágica que les dé la solución, más psicológica que real, al problema; pero el configurar un programa, activar unas opciones, les da pereza”, dice. Pantallas Amigas lleva seis años evangelizando en colegios y asociaciones de padres, y han visto cómo ha variado el panorama. “Antes el acceso a Internet era en el ordenador de casa, y había cierto control, ahora el acceso es desde los móviles, y ahí la privacidad es mucho mayor. Los riesgos han aumentado”.

Pero el control orwelliano, si se quiere, puede llegar a todas partes. Apple acaba de patentar un sistema para controlar el contenido de los SMS. La compañía cree que los sistemas actuales se basan en controlar e impedir el acceso a determinados sitios web o la comunicación con determinadas personas. Apple propone un sistema de control en el que el administrador introduce los criterios (por ejemplo, palabras que considere obscenas) en un documento que trabaja como filtro. Esta aplicación controla los mensajes que envía o recibe quien está usando el teléfono y bloquea aquellos cuyo contenido figura como inconveniente. La aplicación puede alertar al usuario, al administrador o a quien éste designe sobre el contenido del citado documento. En este caso, el remitente debe modificar el mensaje si no quiere que se borre automáticamente.

Categorías que dan el sí o el no

Todo contenido de una web se puede clasificar, por criterios automáticos, dentro de las siguientes categorías, que el organismo elige como aceptable o no. Un ejemplo son estas reglas del Ayuntamiento de Madrid para sus trabajadores mediante el modelo que gestiona Sistemas Informáticos Abiertos.

Bloqueado. Pornografía, desnudos. Fraudes informáticos, programas espía, robo de contraseñas, publicidad indeseada. Odio o discriminación. Intercambio de archivos P2P, descargas, programas para el anonimato, sistemas de acceso remoto a ordenadores o para compartir recursos. Juegos en línea. Radio por Internet, visionado de vídeos en línea o streaming.

Permitido. Redes sociales, chat, mensajería, correo electrónico, teléfono por Internet. Información sobre drogas, alcohol, tabaco. Servicios de información técnica, traductores de textos. Información sobre ocio, viajes o deportes. Banca, Bolsa, negocios. Compras en línea, anuncios clasificados. Salud y belleza. Política, religión, historia o solidaridad.

Con información de Aurelio Martín, José Ángel Montañés, Amaia Arrarás, Andreu Manresa, Pedro Murillo y Sonsoles Zubeldia.

No se filtra nada o se filtra demasiado

Recorte de la edición impresa:

No se filtra nada o se filtra demasiado

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Dos de cada diez niños sufren abusos sexuales [Época]

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Dos de cada diez niños sufren abusos sexuales

También fue reproducido en Internet el 14/04/2010 por La Gaceta:

Los datos son escalofriantes. La Comisión Europea estima que en la UE la pedofilia afecta a entre un 10 y 20% de los niños. El agresor, varón de entre 30 y 50 años y adicto a la pornografía, usa Internet y en especial las redes sociales para encontrar y seleccionar a sus víctimas.

A finales de marzo la Policía Nacional detuvo a 32 personas e imputó a otras nueve en cinco operaciones contra la pornografía infantil. En total se realizaron 39 registros en 17 provincias y se incautaron un centenar de discos duros que incluían miles de archivos de carácter pedófilo. Éste ha sido el último golpe contra la pederastia organizada en España, pero el fenómeno golpea fuertemente al mundo y las cifras son escalofriantes.

Según datos de la Comisión europea, entre el 10 y el 20% de los niños en Europa sufre abusos sexuales durante su infancia -aunque sólo se denuncia uno de cada cuatro casos-. Además, cada día se ponen en circulación 200 imágenes que contienen pornografía infantil. Los expertos denuncian un incremento de casos de pedofilia y pederastia debido, en gran medida, a las posibilidades que ofrece Internet a estos delincuentes, “pero también ha facilitado que la Policía lo investigue”, puntualiza Enrique Rodríguez, inspector jefe de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional.

El presidente de Protégeles, Guillermo Cánovas, asegura que “hace un año, el volumen de denuncias se reducía a la mitad”. En la actualidad, su organización recibe “en torno a unas 3.000 al mes por pornografía infantil, acoso sexual a menores, usurpaciones de identidad de menores normalmente por parte de otros menores, y ciberbullying en las redes sociales”.

Para Cánovas, este incremento responde a una mayor concienciación social: “La gente está menos dispuesta a tolerar situaciones de acoso”. Por su parte Jorge Flores, director de Pantallas Amigas, atañe esta subida a una cuestión de probabilidad: “Ahora mismo hay más menores en Internet y se incorporan desde edades más tempranas”. Incluso las costumbres del pederasta se han ido modificando. Rodríguez apunta que lo que más le ha sorprendido a él y a toda la brigada es que “la edad de los menores ha ido bajando, de los 14 a 15 años que empezó en el año 95, a bebés de meses, a los que se les intenta una penetración”.

Esto se debe a que “la pornografía entendida como coleccionismo va creando tolerancia. El pedófilo se cansa, se acostumbra, y va buscando la rareza, lo más peligroso, el niño más pequeño”. Además, “los menores han pasado de ser víctimas a ser autores de distribución de pornografía infantil”, sostiene el policía. ¿Cuál es el perfil del pedófilo? El doctor Jorge Plá, codirector del departamento de psiquiatría de la Universidad de Navarra, revela que “se trata de un varón de entre 30 y 50 años adicto a la pornografía”. Añade que esta parafilia “se puede categorizar, según la preferencia, en homosexual, heterosexual, o bisexual. La mayoría de los pedófilos son homosexuales, lo que no quiere decir que los homosexuales tengan mayor tendencia a la pedofilia, sino que un 40% de los casos presentan una pedofilia homosexual”.

En un año, las denuncias por acoso en Internet se han duplicado

La Comisión Europea ha presentado una propuesta legislativa para endurecer las penas por abusos sexuales a niños y pornografía infantil. Y el Ejecutivo comunitario propone reforzar la persecución del turismo sexual y mejorar la protección de las víctimas con reformas concretas, como que los menores no tengan que estar presentes en los juicios o que acepten como pruebas sus declaraciones grabadas en vídeo o videoconferencia. Además, los Estados miembros deberán adoptar las medidas para bloquear el acceso desde su territorio a páginas que contengan pornografía infantil. El trabajo del pedófilo comienza con la información que los propios menores depositan en Internet. Redes sociales como Tuenti o Facebook, foros, juegos multijugador… son sólo algunos de los campos donde los acosadores localizan a sus presas. “Ahora mismo las redes sociales son un caldo de cultivo enorme, sobre todo Tuenti, que está dedicada a menores” -explica Rodríguez-. “El pederasta sólo tiene que meterse en Tuenti, hacerse un perfil falso y que alguien le invite a entrar. A partir de ahí, empieza a moverse”.

Los acosadores “van a donde están sus víctimas, y el entorno actual de los chavales es el de las redes sociales”, puntualiza Flores. Sin embargo, no hay que dar la voz de alarma sobre las herramientas, sino sobre su uso. “Crearse un perfil no supone un riesgo”, argumenta Cánovas. “Desde Protégeles, recomendamos a los padres que se hagan perfiles para ver cómo funcionan y para determinar el nivel de utilización que tienen sus hijos”. Enrique Rodríguez señala que uno de los mayores problemas del mal uso de Facebook o Tuenti es que “en los perfiles se ponen los datos reales, porque de lo que se trata es de ser localizado por antiguos amigos”, lo que permite que los abusadores encuentren la forma de llegar al menor. Otro inconveniente es que la privacidad depende, a su vez, de la privacidad que le brinden sus amigos, por eso “la ley no permite subir fotos de terceros sin su consentimiento”. En los foros, “cualquiera se puede hacer pasar por un niño”, alerta Rodríguez. Así, el pedófilo se gana la amistad del menor “a base de favores, como recargarle el móvil, hasta que llega el momento de la cita”. Cánovas destaca que “los menores creen que la webcam les permite saber si la persona con la que están chateando es un adulto o no, pero hay programas sencillos que permiten grabar imágenes de una conversación para luego revertirlas en la siguiente. Es decir, un individuo puede estar chateando con una niña de 13 años y después con un chico de 14 al que le pone la grabación. Así, el chico cree que está chateando con la niña, que es la que ve en su monitor”. Además, los pedófilos acceden a los menores sin necesidad de identificarse. Cánovas señala que “la pega que tenían hasta ahora es que si se acercaban a niños en una zona de juegos recreativos, todo el mundo veía que era un adulto, pero en Internet eso no es necesario. Es el sitio idóneo para establecer contacto con menores”.

Cuando se habla de acoso de depredadores sexuales en Internet se utiliza la palabra grooming. Según indica Flores, éste se produce “cuando el adulto no oculta necesariamente su identidad, sino que desarrolla la empatía con el niño satisfaciéndole sus necesidades emocionales. El punto de inflexión nace cuando consigue obtener algo de ese menor con lo que poder chantajearle. Su perfil es de alguien empático, comprensivo, dice a todo que sí, le adula, le arropa… y lo normal es que en ese contexto el adolescente comparta cosas con él. Y ese secreto que le ha contado será el que se vuelva en su contra”. Otra estrategia del grooming consiste en “hacerse pasar por alguien de la misma edad” -apunta Flores-, “se hacen novios por Internet y consigue que el menor le mande una fotografía de cintura para abajo desnuda o desnudo. Una vez que el adulto tiene eso, le amenaza con que si no le enseña lo siguiente, se mandará esa foto a todos los contactos del niño”.

El inspector jefe de la BIT cuenta un caso en el que han detenido tres veces al mismo individuo. “Se hace pasar por representante de cine y pasa castings para buscar chicas a las que, se supone, hará un book. A las que se presentan les pide que se desnuden, pero las chicas se mosquean y denuncian”. Cánovas aconseja a los menores que “no suban nunca una foto que no estén dispuestos a que vean sus padres o amigos, ya que en el momento en que sea distribuida por otra persona, puede llegar a moverse por todo el mundo”. Para evitar estos abusos, los expertos aconsejan denunciar ante la policía y acudir a las organizaciones que luchan contra la pornografía infantil en la Red. Los estudios revelan que casi un 15% de los menores que acceden a Internet entre 10 y 17 años recibe alguna propuesta sexual y que el 34% de ellos se encuentra con material sexual que no ha buscado. Los menores de entre 12 y 15 años son la franja de mayor peligro, según indica el director de Pantallas Amigas.

Además, sólo el 1% lo denuncia. El inspector jefe recuerda un caso en el que una menor aguantó siete meses de chantajes por parte de un pederasta antes de comunicárselo a su madre: “Llegó un día en el que la chica ya no aguantó más, pero no se lo contó a su madre cara a cara, sino que abrió un documento de Word y escribió lo que le ocurría. Recuerdo perfectamente el caso. Era domingo y la madre nos llamó angustiada”. Esto ocurre porque los niños “tienen la sensación de que están haciendo algo mal. Creen que están colaborando con los pederastas”, explica Plá. Para evitar llegar a esta situación, los padres “deben ser capaces de conseguir que el menor les pida ayuda en el momento que tengan el problema”, aconseja Flores, y añade que los mayores no deben mostrarse contrarios a las tecnologías o enemigos de las mismas, con frases como “ya me tienes harto con tanto ordenador”, porque entonces “será difícil que los hijos cuenten el problema ya que lo que esperan es una reacción negativa”.

La presidenta de Cofapa (Confederación de Padres de Alumnos), Mercedes Coloma, habla para ÉPOCA de las raíces de la pederastia. “Como madre”, señala, “me preocupa mucho el tema de la pederastia. Creo que su origen está en la sociedad hipersexualizada en la que vivimos. Se nos bombardea con anuncios de televisión, con series… Estamos viendo que hay una banalización de las relaciones sexuales donde todo vale y no hay ningún respeto ni al propio cuerpo ni mucho menos al del otro. La gente busca sensaciones nuevas y en una sociedad en la que la pornografía y el sexo duro están a la orden del día en la televisión y en Internet. Por eso, las patologías propias de estas personas salen a la luz y cada vez hay más casos de abusos”.

Para encauzar la situación, Coloma apunta que “esto es una cosa de todos. Habría que empezar por leyes que protejan de verdad a los menores, y que se cumplan, sobre todo en lo que se refiere a la protección infantil en la televisión y las redes sociales. Tienen al alcance de la mano cosas que antes era muy difícil de conseguir. También en el caso de las penas con los pederastas, deberían ser duras y habría que conseguir que se cumplieran íntegras. Y tenemos que ser los padres los que educquemos, porque la sexualidad humana no es pura fisiología. Implica sentimientos, afectos, el espíritu, toda la persona.

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